La crianza con apego propone dormir con el bebé, llevarlo a upa casi todo el tiempo, y dar la teta sin límites de edad. En esta nota, especialistas nos ayudan a analizar un fenómeno que gana cada vez más adeptos, y rompe con todo lo que nos habían dicho los libros.
“Para ser independiente, un niño debe en el inicio de su vida ser dependiente”. Esta frase del pediatra y psicoanalista inglés Donald Woods Winnicott, resume de alguna forma las bases de la Crianza con Apego. Una teoría, formulada por el psiquiatra John Bowlby (1907-1990), que sostiene la idea de que un fuerte vínculo de los padres con sus hijos, los hará más seguros y confiados:
“Cuando nace un niño se activa el proceso de apego que se desarrollará satisfactoriamente en la medida en que sus cuidadores atiendan sus necesidades. Desoír la llamadas de un bebé, lo frustra y convierte en un niño inseguro”, explica Lola Kolomietz, integrante del Grupo Puericultura (servicio de lactancia y crianza).
¿Qué promueve este tipo de crianza? Entre otras cosas, el amamantamiento prolongado y a libre demanda (cuando el bebé lo quiera), la práctica del colecho (dormir con los hijos), no dejarlos llorar, y tenerlos el mayor tiempo posible en brazos. Una serie de postulados que tienen varias voces a favor, pero también muchas en contra.
De todas formas, no hay que irse a los extremos, y saber que este “apego” de la madre con el niño, dependerá de cada familia y tipo de vínculo. Y que finalmente, de lo que se trata, es de criar con amor y a conciencia, sin dejar de lado los límites que cada familia considere necesarios.
Un apego saludable
Kolomietz dice que para realizar un apego sano, es necesario contar con información que permita destronar los mitos respecto a la crianza y la “mal-crianza”: “Cada familia está en condiciones de elegir sus propios criterios a la hora de criar y educar a sus hijos. Nada más correcto que la intuición y el compartir situaciones desde la escucha y el diálogo abierto”, dice la especialista.
Y el doctor Sergio Snieg, Integrante del Comité Nacional de Pediatría Ambulatoria de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), agrega que desde su punto de vista, “malcriar” es enseñarle al bebé a no buscar a sus padres porque éstos no van a hacer caso de su llanto: “‘Biencriar’ en cambio, es enseñarle que puede contar con ellos, y que lo protegen frente a la angustia”, explica Snieg.
LA OPINIÓN DE LA ESPECIALISTAS
Violeta Vázquez. Puericultura y directora de Panza y Crianza, primera Escuela de Formación en Puericultura y Familia.
¿Puede resultar este tipo de crianza muy agotadora para los padres?
Tener un hijo siempre es cansador, y cualquier tipo de crianza es agotadora. De todas formas, lo que sí puede resultar agotador de la crianza con apego es la propia exigencia que uno se pone, o el creerse mala madre por no poder tenerlo a upa todo el día por ejemplo. Lo que siempre hay que recordar, es que ante la demanda de nuestro hijo, vamos a estar lo que podamos. Porque para dar lo mejor de una misma, también tenemos que escuchar nuestras necesidades (que si se contraponen con las del niño hay que buscar un término medio). Otra de las cuestiones que pueden resultar estresantes son las diferencias de crianza que tenemos entre padres. Es muy importante sentir que ambos tiran para el mismo lado, que se apoyan y se comprenden.









No hay comentarios: